miércoles, 11 de noviembre de 2009

Brindo por las piedras.

Tanto por las que hay en el camino y quitamos de en medio, como por aquellas con las que tropezamos una, dos, y hasta tres veces si es necesario.

Como dice Calvin:

"Voy a la escuela pero nunca aprendo lo que quiero saber."



Porque a veces, aprender, es imposible.

Porque si todo sigue así, tropezaré una vez más con la piedra de siempre.

Y porque si lo hago, aunque el día de mañana me cague en mis muertos por haberlo hecho, ahora estaré contento de hacerlo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Brindo por la responsabilidad.

Y también por cada persona que se muestra responsable de sus actos, y acepta las consecuencias de los mismos sean cuales sean.

Porque es muy fácil, tirar la piedra y esconder la mano. Porque es muy sencillo culpar a otro. Porque no supone ningún esfuerzo esconderse tras una máscara que no representa nuestros actos y decisiones.

Para vosotros, los que sois así, sólo un apunte: PAYASOS.

Como decía Calvin:

"La vida es mucho más divertida cuando no eres responsable de tus actos."



Totalmente de acuerdo. Ahora, aparte de divertido, es totalmente patético.

Para los demás, brindo por vosotros.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¿Brindar?

¿Por quién? ¿Para qué? ¿Por qué?

Por todo el mundo.

Para absolutamente nada.

Porque me da la gana.

Porque voy a demostrar, que pese a todo, sigo siendo yo mismo. Porque eso no lo va a cambiar nada ni nadie, por muchos palos que me lleve y muchas ostias que me den. Porque a base de ello, se aprende, pero he llegado a la conclusión que quiero seguir llevándomelos, porque es la única manera de comprobar la parte superficial de la parte real de una persona.

Porque he aprendido que pasa con quien menos te lo esperas, y por ello la sorpresa es mayor.

Porque sé que tantas veces como me caiga me levantaré. Tantas como me empujen, volveré a ponerme en pie.

Porque he descubierto que el día de mañana, la única persona a la que tendré que rendir cuentas será a mí mismo. Y nadie podrá ser tan exigente como yo, ni de lejos.

Porque he visto que los momentos buenos marcan, pero los momentos malos se graban para siempre en la piel. Y prefiero mil cicatrices y saber toda la verdad, que vivir en un engaño continuo, pese a que no llegue a aportarme nada.

Porque vivir el momento es lo importante. Pero no como los imbéciles que buscan vivir solo el momento bueno. Los malos también sirven. Más que los buenos de hecho.

Porque como decía Hobbes a Calvin cuando éste le preguntaba si creía en la existencia de un demonio capaz de hacer el mal:

"Creo que el ser humano no necesita su ayuda".



Brindo por los que leáis esto y si creéis que tenéis que daros por aludidos, lo hagáis, al menos os habrá servido para reflexionar un mínimo. Y por los que no crean que va con ellos, y así sea, también. Porque dais auténtica pena.